Pensar lo visual antropológicamente conlleva comprender las formas en que distintos pueblos alrededor del mundo se han enfrentado a lo que hacen las imágenes –no siempre diferenciada de la escritura–, así como el lugar que se les ha asignado en la vida y en la muerte, en la «cultura» y en la «naturaleza». La reflexión resultante lleva indefectiblemente a interrogar el estatuto de lo humano, y su transformación concomitante a las mutaciones de lo visual, una vez que las imágenes se obtienen por medio de un cálculo maquínico.

